A pesar de la presión ejercida por el presidente estadounidense Donald Trump para restablecer completamente la navegación en el estrecho de Ormuz, especialistas en seguridad y estrategia militar consideran que ese objetivo difícilmente podrá alcanzarse sin una operación militar de gran magnitud que incluiría un despliegue masivo de tropas sobre territorio iraní.
Diversos analistas sostienen que Irán mantiene desde hace décadas una estrategia de defensa asimétrica que le permite conservar capacidad para atacar embarcaciones mediante drones, misiles y sistemas ocultos a lo largo de su extensa costa, incluso después de los recientes bombardeos estadounidenses. Esa realidad convierte la protección permanente del corredor marítimo en un desafío que, según los expertos, no puede resolverse únicamente con ataques aéreos.
Jason H. Campbell, investigador del Instituto de Oriente Medio y exfuncionario del Pentágono, señaló que asegurar de forma efectiva el estrecho requeriría controlar amplias zonas costeras e interiores iraníes, una misión que podría demandar decenas de miles de soldados estadounidenses durante varios meses y con un elevado costo humano y económico.
Otra alternativa planteada consiste en ampliar las operaciones de escolta naval para acompañar a los buques comerciales, como ocurrió durante la década de 1980. Sin embargo, especialistas advierten que el escenario actual es mucho más complejo debido al desarrollo del arsenal iraní, especialmente en materia de drones, misiles y embarcaciones rápidas, lo que incrementaría el riesgo para la Armada estadounidense.
Mientras tanto, el transporte marítimo continúa afectado en una de las rutas comerciales más importantes del mundo, por donde normalmente circula cerca del 20 % del petróleo global. La incertidumbre ha impulsado nuevamente el precio del crudo y mantiene en alerta a los mercados internacionales, al tiempo que Irán insiste en que conserva el control de la vía marítima y Washington reafirma su intención de mantener abierto el paso.
Los expertos coinciden en que incluso sin ejecutar ataques directos, las amenazas iraníes representan un factor suficiente para desalentar la navegación comercial, prolongando la incertidumbre sobre el futuro del estrecho de Ormuz y aumentando la presión política y económica sobre la administración estadounidense.








