El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que el estrecho de Ormuz estará completamente reabierto el próximo viernes, luego del anuncio de un acuerdo entre Washington y Teherán destinado a poner fin al conflicto que ha mantenido en tensión a Oriente Medio.
Antes de participar en una cumbre del G7 en Francia, Trump sostuvo que la estratégica vía marítima retomará sus operaciones con normalidad y señaló que varias embarcaciones, incluidas algunas cargadas de petróleo, ya han comenzado a salir de la zona.
Aunque el contenido del acuerdo no ha sido divulgado en detalle, las autoridades iraníes indicaron que en un plazo máximo de 60 días deberán iniciarse negociaciones orientadas a alcanzar un pacto definitivo sobre temas sensibles, entre ellos el programa nuclear de la República Islámica y el régimen de sanciones económicas que pesa sobre el país.
El cierre del estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra provocó fuertes repercusiones en la economía mundial, generando presiones inflacionarias, problemas de suministro energético y dificultades en la distribución de insumos esenciales, como fertilizantes utilizados en la producción de alimentos.
El anuncio del entendimiento entre ambas naciones fue recibido con optimismo por los mercados internacionales. Las principales bolsas registraron importantes avances, mientras que el precio del petróleo descendió cerca de un 5 %, situándose en torno a los 80 dólares por barril, después de haber superado los 110 dólares durante los momentos más críticos del conflicto.
Según informaciones ofrecidas por Estados Unidos y Pakistán, país que ha desempeñado un papel de mediador, el acuerdo estaba previsto para ser firmado en Suiza. Sin embargo, un funcionario estadounidense aseguró que el documento ya fue rubricado de manera electrónica por Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qaliabaf.
Por su parte, el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, confirmó que las conversaciones continuarán con el objetivo de alcanzar un acuerdo final en un plazo de dos meses.
Las autoridades iraníes calificaron el pacto como un importante logro diplomático, aunque también advirtieron que persiste una profunda desconfianza hacia Washington. Teherán ha insistido en que Estados Unidos debe garantizar que Israel cese sus operaciones militares en Líbano como parte del proceso de reducción de tensiones.
Pese al anuncio del acuerdo, aún permanecen abiertas varias interrogantes sobre su alcance. Irán sostiene que Washington se comprometió a liberar activos iraníes congelados en el extranjero y a compensar al país por los daños derivados de la guerra. Además, las autoridades iraníes plantean que cualquier acuerdo definitivo sea posteriormente ratificado por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, António Guterres, describió el anuncio como un paso fundamental hacia la paz regional. De igual manera, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Canadá expresaron su disposición a revisar y flexibilizar algunas de las sanciones impuestas a Irán.








