El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, informó que su Gobierno negó el permiso para que dos aviones militares de Estados Unidos, equipados con misiles antibuque, aterrizaran en el aeropuerto de Mattala a inicios de marzo. La decisión, explicó, responde a la intención de mantener la neutralidad del país ante la creciente tensión en el Medio Oriente. El mandatario indicó que las solicitudes se realizaron en fechas específicas y que las autoridades conocían el tipo de armamento que transportaban las aeronaves.
El Gobierno también rechazó previamente una petición de Irán para permitir la entrada de tres buques en sus puertos, al considerar sospechoso su posicionamiento cercano a aguas territoriales antes de las fechas solicitadas. Estas decisiones se producen tras el hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena, que fue impactada por un torpedo en medio de la escalada militar en la región, hecho que dejó decenas de víctimas y elevó la tensión internacional.
Las autoridades de Sri Lanka advirtieron además sobre posibles efectos económicos derivados del conflicto, especialmente en el suministro energético. El país enfrenta retrasos en la llegada de cargamentos de petróleo y un aumento en los precios del combustible, en medio de dificultades en rutas comerciales marítimas. En ese contexto, el Gobierno ha activado medidas de emergencia para garantizar el abastecimiento y preservar la estabilidad interna.








