Como cada año, este martes la República Dominicana se une a la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha establecida por la ONU en memoria de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas brutalmente el 25 de noviembre de 1960 durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
La jornada estará matizada por actos de reconocimiento y también de denuncia, en un contexto donde, pese al empoderamiento femenino y la ausencia de persecución política, la violencia intrafamiliar y los feminicidios continúan siendo una dolorosa realidad para muchas familias dominicanas.
Cada año, decenas de mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas, en ocasiones frente a sus propios hijos, un patrón que expertos describen como una verdadera epidemia social para la cual el país aún no ha encontrado una respuesta efectiva.
Aunque se han anunciado e implementado numerosos planes, proyectos y políticas públicas, los resultados han sido insuficientes para prevenir los hechos de violencia que siguen enlutando a la población. La fecha de mañana se presenta nuevamente como un llamado urgente a reforzar las acciones, la inversión estatal y la voluntad política para reducir los feminicidios.
El drama se profundiza cuando las víctimas dejan atrás a niños huérfanos y desamparados, lo que añade más dolor a una problemática ya de por sí devastadora.
Los organismos de protección de derechos, instituciones públicas, organizaciones feministas y sectores sociales coinciden en que el país necesita sensibilizar más, educar mejor y actuar con mayor firmeza para erradicar la violencia de género.
Honrar plenamente la memoria de las Mariposas, símbolo mundial de resistencia y dignidad, implica redoblar esfuerzos para construir un país donde ninguna mujer viva con miedo y donde ninguna vida se pierda a causa de la violencia.








