El Tribunal Constitucional de Corea del Sur destituyó de manera unánime al presidente Yoon Suk-yeol por haber declarado la ley marcial y desplegado el Ejército en el Parlamento para evitar que los legisladores anularan su decreto. La decisión, tomada con el voto favorable de los ocho jueces del tribunal, es irrevocable y obliga al país a celebrar elecciones anticipadas en un plazo máximo de 60 días.
El fallo establece que Yoon violó la Constitución al utilizar las fuerzas armadas con fines políticos y obstaculizar el ejercicio legislativo. Su destitución, aprobada previamente por la Asamblea Nacional, generó una fuerte polarización en el país, con protestas masivas y un respaldo ciudadano de alrededor del 60 % a su remoción.
El presidente interino, Han Duck-soo, aseguró que el Gobierno garantizará una transición sin interrupciones, mientras que la oposición celebró el fallo como una «victoria del pueblo». Por su parte, el partido oficialista aceptó la decisión del tribunal, destacando su compromiso con el orden democrático.








