Nelson Mandela, abogado y activista sudafricano, es conocido mundialmente por su lucha valiente contra el ‘apartheid’, el sistema racista que segregaba y discriminaba a la población negra mientras privilegiaba a la minoría blanca en Sudáfrica. Mandela no solo lideró esta resistencia, sino que también se convirtió en el primer presidente negro del país y en un símbolo internacional de los derechos humanos, siendo galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Sin embargo, hay aspectos menos conocidos de su vida. Por ejemplo, Mandela recordó en su autobiografía ‘El largo camino hacia la libertad’ que, al salir de la cárcel, se dio cuenta de que había olvidado sus gafas en prisión. Además, en 1961, para evadir a la policía, se disfrazaba de chófer, cocinero o jardinero y no se afeitaba ni cortaba el pelo. A pesar de estas precauciones, fue arrestado en 1962 y condenado a cadena perpetua dos años después en el juicio de Rivonia.
Mandela no nació con ese nombre. Su nombre de nacimiento era Rolihlahla, pero su profesora le asignó el nombre «Nelson» el primer día de escuela, una práctica común debido a la influencia británica.
Otro aspecto notable de su vida es la admiración mutua que compartía con Fidel Castro. Mandela admiraba a Cuba y a Castro por el apoyo brindado al Congreso Nacional Africano (CNA). Aunque Mandela estuvo encarcelado durante 27 años, se conocieron por primera vez en 1991 durante una visita a Cuba.
Finalmente, tras ser liberado, Mandela deseaba pasar su primera noche en libertad en Cape Flats, una zona de comunidades segregadas en Ciudad del Cabo, pero por razones de seguridad, sus compañeros y su entonces esposa, Winnie Mandela, le recomendaron quedarse en la casa del arzobispo Desmond Tutu.
Hoy, en el Día Internacional de Nelson Mandela, recordamos no solo su lucha contra el ‘apartheid’, sino también estos momentos personales que formaron parte de su largo camino hacia la libertad.








