El precio del oro alcanzó un nivel sin precedentes al cotizar por encima de los 5,000 dólares por onza, impulsado por un ambiente global cargado de incertidumbre económica y geopolítica que ha llevado a inversionistas a buscar activos de refugio ante la volatilidad de los mercados. Este histórico rompimiento responde a factores como la debilidad del dólar, tensiones internacionales y dudas sobre las políticas económicas en Estados Unidos.
Paralelamente, la plata también vivió un récord al sobrepasar los 100 dólares por onza por primera vez, reflejando una fuerte demanda de metales preciosos como cobertura ante riesgos financieros. En enero de 2024, el oro se cotizaba apenas por encima de los 2,000 dólares, lo que resalta la magnitud del salto en los últimos dos años.
Analistas de mercado señalan que la preferencia por estos metales responde a un “comportamiento de refugio seguro” por parte de los inversionistas, ante la percepción de que activos tradicionales como el dólar y los bonos presentan vulnerabilidades en el actual contexto internacional.








