La Organización Mundial de la Salud alertó sobre un incremento en los casos y muertes por malaria durante el año pasado, alcanzando alrededor de 282 millones de contagios y 610 mil fallecimientos a nivel mundial. El organismo atribuye la situación al avance de la resistencia a los medicamentos, el impacto del cambio climático, los conflictos regionales y la reducción en el financiamiento destinado a combatir la enfermedad.
África continúa siendo la región más afectada, acumulando el 94% de los casos y el 95% de las muertes registradas, con un impacto desproporcionado en niños menores de cinco años, quienes representan el 75% de las víctimas mortales. A pesar del panorama crítico, la OMS destacó avances como la incorporación de vacunas contra la malaria en 24 países desde 2021 y la expansión de programas de quimioprevención que hoy alcanzan a millones de niños.
Expertos del organismo advierten que, sin mayores inversiones y acciones coordinadas, existe un riesgo de resurgimiento masivo de la enfermedad. Al mismo tiempo, aseguran que, con liderazgo y estrategias focalizadas, todavía es posible sostener los progresos logrados en las últimas dos décadas rumbo a un mundo libre de malaria.








