La nueva entrega cinematográfica Wicked: For Good, que llega a los cines este fin de semana, mantiene el estilo grandilocuente de su predecesora y apuesta por una producción cargada de música, color y simbolismos políticos. Aunque la cinta ofrece más de Cynthia Erivo y Ariana Grande —sus principales atractivos— muchos espectadores podrían sentir que la película conserva demasiado la esencia teatral del musical original, dando la impresión de una obra de escenario llevada directamente a la pantalla.
El filme amplía los conflictos ya planteados en la primera parte, mostrando un Oz en tensión social, donde Elphaba enfrenta persecución mientras se profundizan temas de propaganda, discriminación y resistencia. Con nuevas canciones y un mayor desarrollo de personajes secundarios, la producción busca añadir fuerza emocional a su narrativa, aunque algunos críticos consideran que la puesta en escena carece de una inmersión efectiva en el mundo fantástico de Oz.
A pesar de su espectacularidad visual y del talento de su elenco, Wicked: For Good ha sido señalada por su ritmo irregular y su tendencia a saltar de una secuencia a otra sin construir plenamente el entorno. Aun así, Erivo y Grande sostienen el corazón de la historia, cuya apuesta por la empatía y la diversidad sigue siendo uno de sus elementos más contundentes. La película está clasificada PG y tiene una duración de 137 minutos.








