SANTO DOMINGO.- Un año después de su fallecimiento, el nombre de Henry Hierro continúa ligado a una de las etapas de mayor renovación del merengue. Pianista, arreglista y músico de múltiples instrumentos, el artista francomacorisano dejó una marca en el género a través de los sonidos que desarrolló como figura central de La Gran Manzana y de un repertorio que todavía encuentra espacio en la radio y entre los seguidores de la música dominicana.
Hierro murió el 3 de noviembre del año pasado, tras enfrentar un cáncer que le fue detectado poco antes de su fallecimiento. Semanas antes, su familia había informado sobre su delicado estado de salud. Su hija, Lucía Hierro, confirmó entonces que recibía tratamiento especializado, mientras su hermano y compañero artístico, Willi Hierro, comunicaba que evolucionaba favorablemente y que sería trasladado a un centro oncológico privado en Santo Domingo.
Una trayectoria que comenzó en San Francisco de Macorís
Su formación musical se inició desde muy joven en su ciudad natal, donde integró distintas agrupaciones. Entre sus primeras experiencias figuran Los Vagos del Parque, el grupo de Mario Hidalgo y Los Supremos, en el que tocaba bajo y guitarra, además de participaciones con conjuntos de Bellas Artes como baterista.
En 1977 formó parte de Los Mandamientos, agrupación en la que coincidió con su hermano Willi, Jossie Esteban y Ringo Martínez. La banda evolucionó posteriormente hasta convertirse en La Patrulla 15.
Dos años después se incorporó como bajista a la orquesta de Wilfrido Vargas. Durante esa etapa participó en la grabación de Pale pale on, una canción interpretada a ritmo de kompa, género tradicional de Haití.
La Gran Manzana y una nueva sonoridad
En 1983, Víctor Roque lo convenció para asumir la dirección musical de La Gran Manzana, agrupación de la que se convirtió en uno de sus principales líderes hasta 1986. Desde esa posición, Hierro impulsó una propuesta que incorporó recursos y sonoridades poco habituales en el merengue que se escuchaba entonces en República Dominicana.
Entre sus aportes técnicos figuraron la introducción del piano de dos plantas, el bajo y los micrófonos inalámbricos, elementos que representaron una novedad para las presentaciones musicales de aquella época.
La consolidación de la orquesta llegó con Mentirosa, tema que abrió paso a otros éxitos como El avión, Molé, molé, La rosa blanca, Una mujer y El lunar. Varias de estas canciones quedaron recogidas en el álbum Henry, Víctor y La Gran Manzana, publicado en 1984.
En aquella producción, Henry y su hermano Willi asumieron las voces principales, mientras Víctor Roque todavía no cantaba. Hierro aprovechó los conocimientos adquiridos trabajando con músicos que grababan en su propia casa para combinar influencias de la escena dominicana y de Nueva York. El resultado fue un sonido urbano con una elaboración musical distinta a la acostumbrada.
La evolución de esa propuesta continuó con el disco El poder de La Gran Manzana, del que sobresalió Tus besos, interpretado por Hierro y arreglado por Manuel Tejada.
Una separación y un repertorio que permanece
La relación artística entre Henry Hierro y Víctor Roque cambió en 1986, cuando ambos tomaron caminos separados. Hierro abandonó la agrupación y Roque permaneció al frente de La Gran Manzana.
El propio Hierro había contado que Roque, principal accionista de la orquesta, comenzó como conguero, pero aspiraba a ocupar un lugar como cantante en el frente de la banda. Al reconocer su dinamismo, decidió integrarlo a esa posición.
Aunque la separación dio paso a trayectorias distintas, ambos continuaron vinculados al éxito del proyecto musical, que mantuvo su presencia en el merengue.
Canciones como Vamos a beber, El diente de oro, A millón, Mentirosa, Tus besos, Comparona, Cheche molé, Por tu querer, La rosa blanca y El lunar siguen formando parte del repertorio asociado a Hierro. Su circulación en emisoras y plataformas digitales, además del interés de coleccionistas, mantiene presente la obra de un músico cuya propuesta contribuyó a ampliar los recursos sonoros del merengue.








