Los New York Knicks están a una victoria de conquistar su primer campeonato de la NBA desde 1973 y podrían poner fin a una espera de 53 años este sábado, cuando enfrenten a los San Antonio Spurs en el quinto partido de las Finales de la NBA.
La serie favorece a Nueva York por 3-1 y el histórico Larry O’Brien Championship Trophy ya se encuentra en el pabellón, listo para una eventual ceremonia de coronación si los Knicks consiguen el triunfo.
Miles de aficionados neoyorquinos se desplazaron hasta Texas con la esperanza de presenciar un momento que la franquicia no vive desde hace más de cinco décadas.
Los Knicks llegan al encuentro después de protagonizar una remontada histórica en el cuarto partido. El equipo logró recuperarse de una desventaja de 29 puntos para imponerse 107-106 gracias a un palmeo de OG Anunoby cuando restaban apenas 1.2 segundos por jugar.
La victoria representó la mayor remontada en la historia de las Finales de la NBA y la más amplia registrada en cualquier partido de la presente temporada, tanto de fase regular como de playoffs.
El entrenador de Nueva York, Mike Brown, afirmó que su equipo mantiene la misma mentalidad que lo ha acompañado durante toda la campaña.
“Entendemos que cada vez que intentas cerrar una eliminatoria, el nivel de desesperación de tu rival aumenta y el de sus aficionados también. Tenemos que dar nuestro mejor esfuerzo”, expresó el técnico.
Por su parte, San Antonio intentará evitar la eliminación y extender la serie. Los Spurs han tenido ventajas de doble dígito en cada uno de los cuatro partidos disputados, pero dejaron escapar tres de ellos.
El escolta novato Dylan Harper reconoció que el equipo debe mantener la intensidad durante todo el encuentro.
“No podemos relajarnos por tener ventaja. Son las Finales de la NBA. Puede pasar cualquier cosa, como acabamos de ver”, señaló.
Los Spurs confían nuevamente en el liderazgo de Victor Wembanyama para intentar forzar un sexto partido, el cual se disputaría el próximo martes en Nueva York en caso de una victoria de San Antonio.
La NBA también confirmó la designación arbitral para el encuentro. Los jueces serán Scott Foster, James Capers y Tyler Ford.








