Una intensa ola de calor continúa golpeando a gran parte de Europa, dejando un saldo creciente de víctimas, incendios forestales, daños en infraestructuras y nuevos récords de temperatura. Francia figura entre los países más afectados, al registrar un exceso de mortalidad de aproximadamente 1,000 personas durante los días de mayor intensidad del fenómeno, mientras otras naciones enfrentan emergencias derivadas del calor extremo y de las tormentas que comenzaron a desarrollarse tras varios días de temperaturas excepcionales.
Las autoridades sanitarias francesas informaron que el incremento de fallecimientos se concentró durante el período de máximas temperaturas, cuando el país alcanzó registros históricos. Solo entre el miércoles y el viernes se contabilizaron más de 1,200 muertes en la primera jornada y más de 1,400 en cada uno de los dos días siguientes, cifras considerablemente superiores al promedio habitual. La mayor parte de las víctimas correspondió a personas mayores de 65 años, especialmente en las regiones que permanecieron bajo alerta roja por calor extremo.
Mientras tanto, Alemania continuó registrando temperaturas sin precedentes. El Servicio Meteorológico Alemán reportó un nuevo récord nacional de temperatura mínima nocturna en Kubschütz, donde los termómetros no descendieron de los 29.4 grados Celsius, pocas horas después de establecerse una nueva máxima histórica de 41.5 grados en Möckern-Drewitz. Las altas temperaturas también provocaron incendios forestales en zonas contaminadas con munición sin detonar de la Segunda Guerra Mundial, complicando las labores de extinción debido al riesgo de explosiones.
Los efectos del calor también impactaron la movilidad y los servicios públicos. En Berlín, la policía utilizó cañones de agua para refrescar a residentes y turistas concentrados en las inmediaciones de la Puerta de Brandeburgo, mientras los servicios de emergencia respondieron a cientos de incidentes relacionados con golpes de calor. Además, el sistema ferroviario alemán sufrió interrupciones por daños en la infraestructura, incluyendo la evacuación de más de 600 pasajeros de un tren que quedó sin electricidad durante una tormenta, así como la suspensión temporal del servicio de tranvías en Leipzig por deformaciones ocasionadas por las altas temperaturas.
El fenómeno se ha extendido a distintos puntos del continente. En Suecia, varias personas resultaron heridas tras el impacto de un rayo en un parque de atracciones, mientras que Dinamarca experimentó fuertes tormentas eléctricas después de registrar temperaturas récord. Grecia, por su parte, mantiene el nivel máximo de vigilancia en varias regiones debido al elevado riesgo de incendios forestales. Paralelamente, un estudio elaborado por la organización científica World Weather Attribution concluyó que las condiciones extremas registradas en Europa habrían sido prácticamente imposibles sin la influencia del cambio climático, advirtiendo que este tipo de eventos es hoy cientos de veces más probable que hace apenas unas décadas.








