KIEV.- Dos personas murieron y otras 34 resultaron heridas durante una nueva ofensiva rusa contra Ucrania, según informó el presidente Volodímir Zelenski. El ataque, ejecutado con más de 200 drones y más de 20 misiles, se produjo pocas horas después de contactos diplomáticos que desembocaron en el compromiso de reanudar las negociaciones directas entre ambos países a principios de noviembre, con mediación de Estados Unidos.
La capital ucraniana recibió varias oleadas de proyectiles balísticos que dañaron edificios residenciales, instalaciones energéticas, una estación ferroviaria, infraestructuras del metro, centros comerciales y distintos negocios. Zelenski también informó de daños en un monasterio.
El mandatario denunció el uso de 21 misiles contra Kiev y cuestionó que la ofensiva coincidiera con los esfuerzos diplomáticos impulsados por Washington. Con una referencia sarcástica al carácter «humanitario» que el enviado estadounidense Steve Witkoff atribuyó al presidente ruso, Vladímir Putin, Zelenski sostuvo que los ataques evidencian que Moscú no ha modificado realmente su actitud frente a las conversaciones de paz.
La operación militar rusa también alcanzó objetivos que, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de Rusia, están vinculados con la producción, el almacenamiento y el transporte de material militar ucraniano.
En Kiev, las fuerzas rusas atacaron la empresa de ensamblaje aeronáutico Antonov, que Moscú vincula con la fabricación de drones de largo y medio alcance, así como de misiles FP-5 Flamingo y FP-9. También fue alcanzado el complejo de almacenes Jladkombinat No. 3, señalado por las autoridades rusas como un lugar de producción de drones, incluidos los modelos Hornet, además de otros sistemas no tripulados y robotizados.
Entre los puntos atacados figura asimismo el puente Sur de la capital, una infraestructura utilizada para el tránsito de vehículos y trenes que transportan cargamentos militares, según la versión del Ministerio de Defensa ruso.
En la región meridional de Odesa, junto al mar Negro, el ataque afectó la infraestructura portuaria de Kilia, que Rusia identifica como un punto de descarga y almacenamiento de armamento extranjero destinado a Ucrania. Un buque granelero que navegaba hacia el puerto de Chornomorsk con un cargamento destinado al Ejército ucraniano también fue alcanzado en alta mar.
La ofensiva ocurrió después de una serie de contactos entre representantes ucranianos, autoridades estadounidenses y dirigentes europeos. La ronda más reciente comenzó el martes en Oslo, donde Zelenski se reunió con Witkoff y varios líderes europeos. El miércoles, el enviado estadounidense mantuvo un encuentro con Putin.
Tras esos contactos, las partes asumieron el compromiso de reanudar a principios de noviembre las conversaciones directas con mediación estadounidense. Sin embargo, la nueva operación militar volvió a colocar la continuidad del diálogo bajo presión.
Zelenski reclamó más asistencia militar para Ucrania y nuevas sanciones contra Rusia, con el argumento de que Moscú debe afrontar mayores presiones para aceptar el alto el fuego inmediato que reclama Kiev.
Por ahora, el compromiso de retomar las negociaciones no se ha traducido en una pausa de los ataques. La ofensiva del jueves dejó daños en zonas residenciales y servicios de la capital, mientras las autoridades ucranianas insisten en que cualquier avance diplomático debe acompañarse de medidas concretas para detener las operaciones militares.
Crédito: EFE








