SANTO DOMINGO.- “Chicago: El Musical” cerró su primer fin de semana en el Teatro Nacional Eduardo Brito con una señal clara de que el público dominicano ha conectado con la producción: los principales números musicales provocaron aplausos durante las funciones y el cierre estuvo acompañado por una ovación de pie.
La reacción llega en el comienzo de una temporada que lleva a la Sala Carlos Piantini una producción de gran formato, con más de 50 artistas en escena y una banda de 16 músicos que interpreta la música en vivo.
El peso del montaje recae en un elenco encabezado por Karla Fatule, como Roxie Hart; Robmariel Olea, como Velma Kelly; y Javier Grullón, en el papel de Billy Flynn. Completan el reparto principal Luis José Germán, como Amos Hart; Laura Cadete, como Mama Morton; Guille Martín, como Fred Casely, y Héctor Aníbal, como el Anunciador.
La historia se desarrolla en el ambiente de la fama, los crímenes y los juicios convertidos en espectáculo, un mundo en el que Roxie y Velma compiten por la atención pública mientras Billy Flynn maneja la exposición mediática de sus casos. Esa combinación de drama, humor, música y baile sostiene la dinámica de uno de los títulos más conocidos del teatro musical.
En esta versión, la música tiene además presencia directa sobre el escenario. Junior Lomba dirige a los 16 músicos que acompañan las funciones, mientras Natalie Borsos está al frente de la coreografía y Ángela Bernal de la dirección vocal.
La producción está encabezada por José Llano y cuenta con la dirección general de María Castillo, junto al trabajo técnico de Ariel Ramos y el diseño de iluminación de David Vinges. El montaje reúne así distintas áreas que deben funcionar de manera coordinada para sostener una obra en la que la música y el movimiento tienen un papel permanente.
Otro aspecto de la propuesta es el trabajo realizado en República Dominicana. La escenografía, el vestuario y la coreografía fueron desarrollados localmente, mientras el elenco se preparó durante varios meses para asumir las exigencias de la producción.
Esa dimensión local permite que un clásico del teatro musical llegue al público dominicano a través de un equipo artístico y técnico formado en el país. El resultado es una producción que conserva los elementos esenciales de “Chicago”, pero construida para esta temporada con talento dominicano.
La reacción de la sala terminó funcionando como el termómetro de las primeras funciones. Los aplausos acompañaron algunos de los números más destacados y, cuando terminó el espectáculo, los espectadores permanecieron de pie para reconocer la presentación.
Con ese arranque, “Chicago: El Musical” continúa su temporada en el Teatro Nacional después de haber convertido sus primeras funciones en una experiencia que combina una producción de gran escala, música interpretada en vivo y un elenco dominicano que ha asumido uno de los musicales más exigentes del repertorio internacional.








