El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó el despido inmediato del presentador Jimmy Kimmel, luego de una parodia emitida en su programa Jimmy Kimmel Live! que generó fuertes críticas desde la Casa Blanca. A través de su red Truth Social, el mandatario calificó los comentarios del comediante como un “despreciable llamado a la violencia” y pidió a las empresas Disney y ABC tomar acciones inmediatas.
La controversia se intensificó luego de que la primera dama, Melania Trump, también condenara las declaraciones del humorista, considerándolas “retórica de odio y violencia”. Las críticas surgen tras una parodia relacionada con la cena de corresponsales de la Casa Blanca, evento que estuvo marcado por un incidente de seguridad cuando un hombre armado intentó irrumpir en el lugar, siendo detenido por las autoridades.
El detenido, identificado como Cole Tomas Allen, enfrenta cargos federales que incluyen delitos con armas de fuego y tentativa de magnicidio, lo que podría derivar en cadena perpetua. Mientras tanto, el caso ha reavivado el debate en Estados Unidos sobre los límites del humor político y la responsabilidad de los medios ante situaciones sensibles.








