San Francisco de Macorís atraviesa una situación crítica en el área de salud, a pesar de contar con dos centros hospitalarios. El Hospital Regional Universitario San Vicente de Paúl opera en condiciones deplorables, con una alta saturación de pacientes, escasez de camas y limitaciones en sus áreas de emergencia, lo que obliga a muchos ciudadanos a recibir atenciones sentados mientras esperan espacio. Aunque el nuevo Hospital Regional Ángel María Gatón inició consultas en algunas especialidades como ginecología, pediatría, gastroenterología y laboratorio, la falta de internamientos, emergencias y cirugías en ese centro mantiene la mayor carga asistencial en el San Vicente de Paúl.
Personal médico y familiares de pacientes advierten que la demanda de servicios supera ampliamente la capacidad operativa del hospital tradicional, situación que se ha agravado desde la pandemia. Denuncian además el deterioro de la infraestructura, la falta de higiene en áreas como los baños y la incomodidad que enfrentan los pacientes en espera de atención. A esto se suma el retraso en la entrada total en funcionamiento del nuevo hospital, afectado recientemente por problemas estructurales en su área de emergencias.
Ante este panorama, el obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Balderas, llamó a las autoridades a intervenir con urgencia. Señaló que el San Vicente de Paúl quedó relegado presupuestariamente por la construcción del nuevo centro, bajo el supuesto de que todos los servicios serían trasladados, lo cual aún no se ha materializado. Insistió en la necesidad de fortalecer ambos hospitales y acelerar la habilitación completa del Ángel María Gatón para garantizar una atención digna y eficiente a la población.








