PANAMÁ.- La República Dominicana supera los promedios de América Latina en los indicadores de calidad y formalidad del empleo, pero todavía enfrenta el desafío de reducir una informalidad laboral que se situó en 53.8 % durante el segundo trimestre de 2026, de acuerdo con cifras nacionales y datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Los resultados fueron expuestos por el ministro de Trabajo, Eddy Olivares Ortega, durante el Diálogo Regional de Política de Formalización Laboral celebrado en Panamá, donde autoridades y especialistas de América Latina y el Caribe analizaron estrategias para ampliar el empleo formal y mejorar las condiciones laborales.
El Índice de Mejores Trabajos 2026 del BID asignó al país una puntuación de 60.6 en 2024, superior al promedio regional de 58.0. En calidad del empleo, la República Dominicana obtuvo 45.3 puntos frente a 40.6 de América Latina, mientras que en formalidad alcanzó 33.5, por encima de los 30.8 registrados como promedio regional.
Uno de los avances destacados corresponde a la calidad del empleo, cuyo indicador nacional aumentó 7.5 puntos entre 2022 y 2024, al pasar de 37.8 a 45.3. La evolución refleja una mejora en esta dimensión del mercado laboral, aunque los datos también muestran que la transición hacia puestos formales continúa siendo una tarea pendiente.
Las estadísticas nacionales apuntan en la misma dirección. La Encuesta Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) sitúa la informalidad total en 55.5 % durante 2024, 54.1 % en 2025 y 53.8 % en el segundo trimestre de 2026. Aunque la proporción disminuyó, más de la mitad de la población ocupada seguía trabajando en condiciones de informalidad en el período más reciente citado.
En contraste, la participación del empleo formal registró un incremento de cuatro puntos porcentuales entre 2021 y el cierre de 2025, al pasar de 41.9 % a 45.9 %, según los registros nacionales presentados por el Ministerio de Trabajo.
Para Olivares Ortega, el reto no se limita a generar nuevas plazas laborales, sino a conseguir que una proporción creciente de ellas garantice derechos laborales, seguridad social, pensiones, descanso y mejores condiciones de vida. El funcionario sostuvo que la formalización también repercute en la productividad empresarial y en la sostenibilidad del sistema de protección social.
El ministro advirtió, además, que la creación de puestos de trabajo formales debe avanzar junto con el fortalecimiento de las capacidades de los trabajadores y el aumento de la productividad de las empresas. Ambos factores, planteó, son necesarios para sostener empleos de mayor calidad.
La participación dominicana en el encuentro del BID permitió presentar los resultados nacionales e intercambiar experiencias con otros países de la región sobre mecanismos para facilitar el tránsito de trabajadores y empresas hacia la economía formal.
El diálogo regional estuvo centrado en la identificación de políticas capaces de reducir las barreras a la formalización, elevar la productividad y mejorar la calidad del empleo en América Latina y el Caribe.
El Ministerio de Trabajo mantiene entre sus prioridades el impulso de medidas para ampliar el empleo formal y fortalecer la protección social, en coordinación con empleadores y trabajadores.








