
Los Tigres del Licey, uno de los equipos más históricos y ganadores de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM), han enfrentado críticas por su enfoque ofensivo, no solo en la temporada actual, sino también en las últimas temporadas, que parece priorizar la búsqueda de home runs sobre estrategias de «béisbol pequeño» como robos de bases, hits de contacto, sacrificios y avances progresivos. Esta percepción, se menciona que no saben jugar al béisbol pequeño y solo dependen en buscar el home run, se basa en observaciones de juegos donde el equipo espera el batazo largo en lugar de manufacturar carreras.
Históricamente, los Tigres del Licey han sido conocidos por un equilibrio entre poder y velocidad. En temporadas pasadas, como la 2024-25, donde llegaron a la final, pero perdieron ante Leones del Escogido, destacaron por momentos de poder, como el jonrón de Gustavo Núñez en el juego 6 para empatar en la novena entrada. En 2023-24, bajo José Offerman, ganaron el título con una mezcla de veteranos y poder, pero también con agresividad en bases.
Offerman, nombrado Manager del Año en 2022-23, enfatizaba en recuperar «la identidad agresiva en el corrido de bases y la defensa», según guías pre-temporada. Sin embargo, en 2025-26, e incluso, desde la época cuando Junior Noboa era Gerente, esta identidad parece diluida, con un enfoque percibido en home runs que refleja la tendencia global del béisbol moderno: las analíticas priorizan los «three true outcomes» (home runs, ponches, boletos), ya que un HR anota múltiples carreras de forma eficiente.
En LIDOM, esta tendencia se ve en equipos como Estrellas Orientales (23 HR esta temporada), pero para Licey ha fallado. En el pasado, Licey ha tenido blowouts como el 25-3 ante Águilas Cibaeñas en diciembre 2024, donde anotaron 12 en una entrada con múltiples hits, no solo HR, mostrando capacidad para «small ball».
La ofensiva de los Tigres del Licey, al igual que en muchas ligas, se ha inclinado hacia la búsqueda de home runs debido a las analíticas que priorizan el poder sobre el «béisbol pequeño» (como robos de bases o sacrificios), aunque esta temporada no ha dado resultados óptimos, con solo 9 HR en 20 juegos.
Jugadores como Mel Rojas Jr., Armando Álvarez y Cristhian Adames tienen perfiles de poder, lo que fomenta swings agresivos en busca de extrabases, pero ha resultado en altos ponches (176, uno de los más altos en LIDOM) y bajo promedio de bateo (.241, el más bajo).
Bajo José Offerman (reemplazado recientemente por Gilbert Gómez), se buscaba agresividad en bases, pero la percepción de fans es que el equipo depende de jonrones clave en momentos críticos, en lugar de manufacturar carreras con contacto y velocidad, pese a tener robadores como Gustavo Nuñez (10 SB).
El enfoque en power hitting ha contribuido a rachas negativas, como cinco derrotas seguidas con solo 12 carreras en 47 entradas. Jugadores clave como Rojas Jr. han aportado jonrones en momentos clave (e.g., un HR para remontar), pero el equipo falla en situaciones con corredores en base, priorizando el swing largo sobre el «béisbol pequeño». Esto contrasta con equipos como Toros del Este (35 SB) o Estrellas Orientales (23 HR), que balancean mejor.
La dependencia percibida en home runs puede atribuirse a la evolución del juego, donde las métricas favorecen el slugging sobre el contacto. En LIDOM, esto se ve amplificado por rosters con jugadores de MLB que traen estilos de poder. Sin embargo, para Licey esta temporada 2025-26, esto ha llevado a una ofensiva débil, con el menor número de carreras anotadas (72 en 20 juegos). Fuentes como estadísticas oficiales muestran que, aunque intentan agresividad en bases (24 SB), los altos ponches indican swings para el «big fly» que no conectan.
Expertos sugieren que el Licey debe volver a una identidad de velocidad, defensa y principalmente jugar al béisbol pequeño, como la promovida por Offerman inicialmente.








