MONZA, Italia.- Kimi Antonelli convirtió una penalización que parecía condenarlo a una carrera de recuperación en una de las actuaciones más destacadas de la temporada al ganar el Gran Premio de Italia después de arrancar desde el puesto 19.
La victoria tuvo además un significado especial para el público local: Antonelli se convirtió en el primer piloto italiano en 60 años en ganar en Monza. El triunfo también le permitió ampliar a 66 puntos su ventaja sobre George Russell en la clasificación del campeonato.
El resultado parecía poco probable después de la clasificación, cuando Mercedes tuvo que cambiar la unidad de potencia de su monoplaza y el piloto quedó relegado casi al fondo de la parrilla. Sin embargo, Antonelli comenzó a recuperar posiciones desde las primeras vueltas y ya ocupaba el duodécimo lugar cuando la carrera fue detenida.
La interrupción se produjo después de que Charles Leclerc perdiera el control de su Ferrari al salir de Parabolica durante la segunda vuelta y terminara contra las barreras. El accidente dejó fuera de combate al piloto de Ferrari y sumió en decepción a los miles de aficionados vestidos de rojo que esperaban celebrar en la carrera de casa de la escudería.
Al reanudarse la competencia, Antonelli continuó avanzando hasta situarse entre los primeros. Antes de completar 17 vueltas ya había alcanzado la punta, una progresión que transformó una carrera que inicialmente parecía destinada a limitar daños en una oportunidad real de victoria.
La parte más exigente llegó después. George Russell, su compañero de Mercedes y principal rival por el campeonato, mantuvo una pelea directa por el liderato. Los dos pilotos recibieron instrucciones del equipo para conservar una ventaja suficiente sobre Max Verstappen antes de enfrentarse entre ellos por el triunfo.
Una decisión estratégica volvió a separar sus caminos cuando Antonelli entró a boxes durante un período de auto de seguridad virtual en la vuelta 29, mientras Russell permaneció en pista. El italiano regresó a la competencia en el sexto puesto, pero sus neumáticos nuevos le permitieron reducir nuevamente la diferencia con su compañero.
El intento de adelantamiento de Antonelli estuvo cerca de complicarse en la vuelta 49, cuando se salió hacia la grava al tratar de superar a Russell. El incidente, sin embargo, apenas retrasó su avance. Una vuelta después recuperó la posición y, con un ritmo superior, comenzó a consolidar una victoria que terminó pareciendo inevitable.
Para Mercedes, el resultado confirmó la fortaleza de su pareja de pilotos, aunque también dejó claro el dominio que Antonelli está ejerciendo sobre la lucha interna por el campeonato. Russell reconoció que la diferencia acumulada hace cada vez más difícil pensar en arrebatarle el liderato.
Antonelli, de 20 años y en su segunda temporada en la Fórmula 1, sumó en Monza su séptima victoria tanto de la campaña como de su todavía corta trayectoria en la categoría. La remontada desde el puesto 19 se convirtió además en la segunda más larga en la historia de un piloto que termina ganando un Gran Premio, solo por detrás de la victoria de John Watson en Long Beach en 1983, cuando partió desde el puesto 22.
Mientras Mercedes celebraba el triunfo italiano, Ferrari terminó con un resultado amargo. El abandono de Leclerc privó a los tifosi de su principal esperanza local, mientras Lewis Hamilton solo pudo finalizar sexto con el segundo Ferrari.
Max Verstappen completó el podio en el tercer lugar, seguido por los McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri, en una carrera que volvió a reforzar la posición de Antonelli al frente del campeonato.
La jornada de Monza deja así a Antonelli no solo como líder de la temporada, sino también como protagonista de una remontada que puede convertirse en uno de los momentos definitorios de su primera pelea por el título mundial.
Crédito: AP








