JIMANÍ, Independencia.- La frontera sur contará con una nueva estructura de vigilancia de 14.5 kilómetros, cuya construcción comenzó en Jimaní con el propósito de ampliar el control territorial y mejorar la capacidad operativa de las fuerzas de seguridad dominicanas en una zona estratégica de la frontera con Haití.
El nuevo tramo incorporará seis torres de vigilancia, 35 alcantarillas y una estructura de 13 pies de altura, además de calles de patrullaje de siete metros de ancho distribuidas a ambos lados de la verja. El diseño busca facilitar el desplazamiento de las unidades militares y reducir los tiempos de respuesta en áreas de difícil acceso.
La obra adquiere especial importancia por su ubicación en la Hoya de Enriquillo, frente al lago Azuey o lago del Fondo, donde las autoridades han enfrentado históricamente dificultades asociadas al trasiego irregular de mercancías y otras actividades ilícitas. La infraestructura pretende complementar los controles que ya realizan el Ejército de República Dominicana y el Cuerpo Especializado en Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront).
Más allá de la vigilancia militar, Jimaní concentra una parte importante del movimiento comercial entre República Dominicana y Haití. En esta zona funciona uno de los principales mercados binacionales y se encuentra un paso fronterizo utilizado por un elevado volumen de camiones, contenedores y transporte pesado, por lo que el fortalecimiento del control también tiene implicaciones para la lucha contra el contrabando.
La infraestructura forma parte de la estrategia “Frontera Fuerte”, que contempla combinar presencia militar, tecnología, patrullaje, movilidad y coordinación entre instituciones para reforzar el control de la zona limítrofe. El Ministerio de Defensa plantea que estas capacidades deben contribuir no solo a la seguridad, sino también a generar condiciones más ordenadas para las comunidades fronterizas.
El inicio de los trabajos fue encabezado por el ministro de Defensa, teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, junto al comandante general del Ejército, mayor general Jimmy Arias Grullón, la gobernadora de Independencia, Mercedes Novas, y otras autoridades civiles y militares.
Durante la actividad también participaron representantes del Observatorio de Políticas Migratorias, encabezados por su presidente ejecutivo, Miguel Franjul, y miembros del Instituto Duartiano, entre ellos su presidente, Wilson Gómez Ramírez. La delegación recorrió la zona para observar las medidas adoptadas en materia de seguridad, control territorial y aplicación de las políticas migratorias.
La expansión de la verja se suma a otras obras ejecutadas en distintos puntos de la frontera. Después del acto en Jimaní, Fernández Onofre y miembros del Observatorio se trasladaron a Dajabón, donde recorrieron otro tramo de la estructura fronteriza actualmente en construcción y verificaron los avances alcanzados desde el inicio de los trabajos.
Para las Fuerzas Armadas, el desarrollo de estas obras representa una herramienta adicional para mantener presencia permanente en sectores fronterizos remotos y mejorar las condiciones en las que operan los soldados. La combinación de infraestructura, vigilancia y movilidad busca ampliar la capacidad del Estado para detectar y responder ante actividades que vulneren el control de la frontera.
El nuevo tramo también pretende favorecer un entorno comercial más organizado y seguro en Jimaní, donde productores, comerciantes, trabajadores y residentes dependen en buena medida del movimiento fronterizo. Su culminación permitirá integrar la estructura física con los mecanismos de patrullaje y vigilancia desplegados en esta parte del territorio.
Con los 14.5 kilómetros proyectados en Jimaní y la ampliación que avanza en Dajabón, la estrategia fronteriza entra en una nueva fase de expansión de infraestructura. El objetivo oficial es consolidar una frontera con mayores capacidades de vigilancia y control, al tiempo que se protege el intercambio comercial que se desarrolla dentro del marco de las leyes dominicanas.








