Más de 30 millones de toneladas de sargazo flotan actualmente en el mar Caribe, y aunque solo el 1% de esa masa llegara a las costas dominicanas, el impacto podría ser catastrófico, advierte el doctor Carlos Sanlley, experto en ingeniería ambiental y miembro de la Red Interuniversitaria Dominicana de Investigación sobre el Sargazo. Ese volumen, estimado en 300 mil toneladas, sería suficiente para paralizar puertos, afectar plantas eléctricas que dependen del agua de mar y deteriorar severamente la calidad del aire en zonas costeras, además de representar un golpe devastador al turismo.
Aunque nunca ha llegado tal cantidad al país, Sanlley urge estar preparados. Explica que el crecimiento del sargazo se alimenta por emisiones de CO₂ y nutrientes que terminan en el océano, factores fuera del control nacional. Si bien colocar barreras en el mar es costoso e ineficiente, propone la recolección del alga en altamar con apoyo regional y su aprovechamiento industrial como solución viable. Productos farmacéuticos, energía, fertilizantes y materiales de construcción son algunas de las salidas con potencial económico, aunque requieren inversión en investigación.
En este sentido, el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) lidera una agenda de innovación para transformar el sargazo en oportunidades. Sus investigaciones abarcan desde el monitoreo satelital y predicción de arribazones hasta el desarrollo de tecnologías para su uso productivo. En colaboración con instituciones internacionales, buscan convertir un problema ambiental en una cadena de valor comercial sostenible, aunque todavía enfrentan limitaciones por la falta de recursos.








