Las aeronaves de transporte estratégico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos fueron retiradas esta semana del Aeropuerto Internacional de Las Américas, luego de varios meses operando desde una base provisional instalada como parte de la Operación Southern Spear. Los diez aviones permanecían en la pista 17-35 desde diciembre, realizando vuelos constantes entre territorio dominicano y estadounidense para movilizar equipos vinculados a misiones militares.
El despliegue fue autorizado por el presidente Luis Abinader bajo acuerdos de cooperación bilateral en seguridad, que también incluyeron el uso de áreas restringidas de la Base Aérea de San Isidro. Aunque las operaciones aparentemente han cesado, no se ha ofrecido una explicación oficial sobre si la salida es definitiva o una pausa dentro de las estrategias conjuntas con el Comando Sur de los Estados Unidos.
Las autoridades han señalado que estas misiones buscan reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado en el Caribe, una amenaza que el Gobierno considera real para la región. Durante la permanencia de las aeronaves, organismos como el Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil supervisaron las operaciones sin afectar los vuelos comerciales, mientras se espera la reubicación del personal y los equipos tras el cierre de esta fase de cooperación.








