Durante los primeros meses de 2025, diversos agentes de la Policía Nacional han sido arrestados o se encuentran prófugos por su vinculación con delitos como robos, asesinatos, secuestros y tráfico de drogas, generando alarma entre la población y preocupación sobre la integridad de la institución encargada de velar por el orden público. Entre los hechos más recientes se encuentra el caso de dos agentes que, uniformados como miembros del DICRIM, atracaron a un raso en Boca Chica y fueron apresados con armas de alto calibre y municiones.
En marzo, en la provincia San Cristóbal, dos policías fueron sorprendidos con armas ilegales y presunta droga, mientras que otro operativo en Hato Mayor terminó con la condena de dos uniformados por secuestro, extorsión y usurpación de funciones, tras hacerse pasar por miembros de la DNCD. Además, hay al menos dos policías en la lista de prófugos: uno acusado de asesinar a un compañero en María Auxiliadora y otro señalado por un homicidio en Santo Domingo Este.
Estos casos evidencian una preocupante tendencia dentro de la Policía Nacional, donde algunos de sus miembros han cruzado la línea de la legalidad para integrar redes delictivas. Las autoridades han prometido sanciones ejemplares, pero la ciudadanía demanda una depuración más profunda y firme dentro de las filas policiales para restaurar la confianza y garantizar la seguridad en las calles.








