Quibdó, Colombia.- La magnitud de la destrucción provocada por el terremoto que sacudió Colombia llevó al Gobierno de Abelardo de la Espriella a plantear una intervención de gran escala para reconstruir el Chocó, departamento que concentra parte de las zonas más afectadas y que arrastra históricamente altos niveles de pobreza y abandono institucional.
Durante una visita este viernes a Quibdó, el mandatario anunció que contempla impulsar un programa extraordinario de inversión al que comparó con el Plan Marshall, la iniciativa de Estados Unidos destinada a financiar la recuperación de Europa occidental después de la Segunda Guerra Mundial.
El planteamiento ocurre mientras las autoridades continúan atendiendo una emergencia que ha dejado 285 muertos y 379 desaparecidos en distintas zonas del país. El epicentro del sismo, de magnitud 7,4, se ubicó en San José del Palmar, Chocó, donde numerosas viviendas y edificaciones resultaron destruidas.
Más allá de la emergencia inmediata, De la Espriella sostuvo que la tragedia puede convertirse en el punto de partida para modificar las condiciones estructurales de una región que, según afirmó, ha permanecido relegada por el centralismo de Bogotá. Su propuesta apunta a colocar al departamento en el centro de una estrategia de reconstrucción y desarrollo.
El presidente recorrió barrios y centros educativos afectados durante su segunda visita a Quibdó desde el terremoto. En esos sectores pudo observar directamente parte de los daños que dejó el movimiento telúrico, mientras continúan las labores de asistencia a las comunidades damnificadas y la distribución de ayuda.
La propuesta se vincula además con una de las principales promesas de su Gobierno: descentralizar la administración pública. De la Espriella ha planteado trasladar parte de la actividad presidencial fuera de Bogotá y llevar la gestión estatal directamente a territorios históricamente apartados de los principales centros de decisión.
Para el mandatario, la reconstrucción del Chocó no debe limitarse a recuperar las estructuras destruidas. El desafío, sostuvo, consiste en aprovechar la inversión necesaria para atender la emergencia y convertirla también en una oportunidad de desarrollo para una población que enfrenta desde hace años profundas carencias.
La respuesta del Gobierno tendrá ahora que traducir esa propuesta política en un programa concreto de recursos, infraestructura y recuperación territorial, mientras las autoridades continúan enfrentando las consecuencias humanas de uno de los terremotos más graves registrados recientemente en Colombia.








