La disminución del precio internacional del petróleo llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a reclamar una reducción inmediata en el costo de la gasolina para los consumidores, al considerar que los valores actuales del combustible no reflejan la realidad del mercado energético.
El mandatario realizó el planteamiento a través de su red social Truth Social, donde afirmó que el barril de petróleo se cotiza alrededor de los 68 dólares y sostuvo que esa caída debe trasladarse al precio final que pagan los ciudadanos en las estaciones de servicio. En su publicación, instó a los vendedores de combustible a comercializar la gasolina en torno a los 2.50 dólares por galón y también pidió a las autoridades de California revisar los impuestos aplicados al sector, al entender que incrementan artificialmente el costo para los usuarios.
El llamado se produce en un contexto de mayor estabilidad para el mercado petrolero internacional. Durante los meses de mayor tensión por el conflicto en Oriente Medio, la incertidumbre sobre el suministro mundial y las afectaciones en rutas estratégicas de transporte elevaron el precio del crudo, provocando que el costo de la gasolina superara los cuatro dólares por galón en distintas regiones de Estados Unidos.
Con la reducción de las presiones geopolíticas, el comportamiento de los combustibles comenzó a normalizarse. Datos recientes del mercado estadounidense sitúan el precio promedio nacional de la gasolina en torno a los 2.40 dólares por galón, aunque existen diferencias entre estados debido a factores como la carga impositiva, los costos de distribución y las regulaciones locales. La costa oeste mantiene los precios más elevados, mientras que los estados del sur registran los niveles más bajos.
La evolución del mercado energético también ha estado influenciada por los avances diplomáticos entre Washington y Teherán. El pasado 21 de junio, ambos países acordaron una hoja de ruta de 60 días para negociar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní y avanzar hacia una paz duradera. Ese entendimiento permitió establecer un alto el fuego tras más de cien días de enfrentamientos y reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo, contribuyendo a aliviar las presiones sobre el suministro global y favoreciendo el descenso del precio del crudo.








