Una falla eléctrica que afectó al Aeropuerto Internacional de Las Américas, José Francisco Peña Gómez (AILA) el pasado domingo provocó la suspensión de operaciones aéreas por más de nueve horas, generando retrasos, desvíos de vuelos y la indignación de cientos de pasajeros.
El hecho, ocurrido a las 9:18 de la mañana, dejó inoperantes las mangas de conexión de aeronaves y obligó a los pasajeros a desembarcar por escaleras bajo altas temperaturas. Además, los equipajes debieron manejarse manualmente, lo que agravó el caos en la terminal.
Según datos preliminares, al menos 47 vuelos resultaron afectados, incluyendo seis desviados hacia Punta Cana y otros tres al Aeropuerto Internacional del Cibao. También se registraron cancelaciones en rutas hacia Atlanta y Orlando.
Las operaciones comenzaron a restablecerse parcialmente a las 2:15 p.m., alcanzando la normalidad tota pasadas las 6:00 p.m.. Sin embargo, en la madrugada del lunes se realizó una segunda interrupción para sustituir un generador, según informó la empresa concesionaria Aerodom.
Reacciones políticas y oficiales
El presidente Luis Abinader calificó la situación como “totalmente inaceptable” y advirtió que, de comprobarse negligencia, “habrá consecuencias”. Señaló que solicitó al ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, investigar a fondo el caso a través de la Comisión Aeroportuaria.
Mientras tanto, desde la oposición, el expresidente Leonel Fernández calificó el hecho como un “desprestigio internacional” para la República Dominicana, asegurando que constituye un golpe para la imagen del país.
Legisladores de distintos partidos también expresaron preocupación, exigiendo correctivos inmediatos. El senador Dagoberto Rodríguez responsabilizó directamente a Aerodom, mientras la diputada del exterior, Kenia Bidó, consideró que los trabajos de remodelación en la terminal pudieron influir en la interrupción.








