Los familiares de José Vladimir Valerio Estévez, propietario de una barbería en Santiago, y de Elvis Antonio Jiménez Rodríguez, quienes murieron en un tiroteo junto a otras tres personas en una plaza de la avenida Olímpica, rechazaron la versión oficial de un “intercambio de disparos” y aseguraron que se trató de una ejecución planificada. Denuncian que sus parientes eran inocentes, que no tenían vínculos con las demás víctimas y que la Policía actuó de manera irregular al irrumpir en el lugar.
Según testimonios, José Vladimir habría intentado identificarse como barbero antes de ser abatido, mientras que Elvis Antonio se encontraba como cliente en el establecimiento. Los familiares acusaron a los agentes de manipular la escena, colocar armas de forma “inverosímil” y sustraer los videos de seguridad, lo que consideran evidencia de una acción premeditada. También criticaron al vocero policial por vincular sin pruebas a los fallecidos con hechos delictivos.
Eslayne Agramonte, viuda de Elvis Antonio, exigió justicia y pidió limpiar el nombre de los jóvenes, asegurando que solo acudieron a la barbería a recibir un servicio. Entre lágrimas, denunció que se trató de una “masacre” y advirtió que no aceptarán que se fabriquen expedientes para justificar muertes de inocentes. Los familiares manifestaron su confianza en que el Ministerio Público investigará y esclarecerá lo ocurrido.







