Independencia.- Las crecidas del río Penitente dejarán de ser, al menos en el punto intervenido, una barrera para el tránsito entre comunidades de Independencia y Bahoruco con la puesta en servicio de un nuevo puente mixto construido sobre ese afluente, una infraestructura que beneficiará a más de 11,750 personas.
La obra restablece la continuidad de la carretera que comunica La Descubierta con Boca de Cachón, dos comunidades fronterizas cuyos residentes durante años han enfrentado interrupciones en el desplazamiento cada vez que el río aumentaba su caudal. La dificultad no se limitaba al transporte: también comprometía el acceso a servicios de salud, educación, comercio y otras actividades cotidianas.
Con una longitud de 47.80 metros y seis vigas de acero, el puente fue construido por el Ministerio de Obras Públicas como parte de las intervenciones destinadas a mejorar la conectividad vial del suroeste. Su funcionamiento permitirá además facilitar el traslado de productos agrícolas y mercancías, así como el movimiento de residentes y visitantes.
El impacto esperado alcanza también al turismo de la zona, debido a que una vía más estable favorece el acceso a destinos como el Lago Enriquillo, Isla Cabritos, Las Barías y Las Caritas de los Indios. La conexión terrestre resulta especialmente relevante para comunidades que dependen de carreteras secundarias y tramos que pueden quedar comprometidos durante períodos de lluvias.
La jornada de inauguración estuvo encabezada por el presidente Luis Abinader, quien recibió el respaldo de residentes de Boca de Cachón y La Descubierta durante su visita a la provincia. El acto también sirvió para anunciar nuevas intervenciones viales previstas en distintas zonas del sur.
Entre los proyectos mencionados por el ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella, figuran trabajos en la carretera de los bateyes 6, 7, 8 y 9, además de la construcción de calles en distritos municipales pequeños. También anunció procesos para intervenir el tramo desde Galión hasta la salida de la circunvalación de Baní y continuar hacia el puente de Los Pinoles, así como la construcción de un elevado en el kilómetro 15 de Azua.
La inversión vial alcanzó además a Tierra Nueva, en el distrito municipal de Boca de Cachón, donde fueron entregados cuatro kilómetros de calles asfaltadas después de años de condiciones deterioradas. La intervención incluyó la construcción de aceras y contenes, modificando las condiciones de tránsito en esta comunidad de Jimaní.
Para sus residentes, el asfaltado representa una mejora que va más allá de la movilidad. La reducción del polvo y el lodo facilita el acceso a centros educativos y pequeños comercios, mejora las condiciones de salubridad y proporciona un entorno más seguro para las familias.
El conjunto de obras refleja una estrategia de intervención de puntos vulnerables de la red vial en comunidades alejadas de los principales centros urbanos. En una zona donde las distancias, las condiciones del terreno y las crecidas de ríos pueden convertirse en obstáculos para la actividad económica y los servicios básicos, la infraestructura busca convertir la conectividad en una herramienta de integración territorial.








