SANTO DOMINGO.- Las condiciones que presentaba el techo de la discoteca Jet Set antes de su colapso volvieron a ocupar el centro del juicio contra Antonio y Maribel Espaillat, luego de que durante la jornada de este viernes se presentaran nuevos elementos sobre filtraciones y modificaciones realizadas en la estructura.
El proceso fue recesado hasta el próximo viernes 25 de septiembre, cuando la Cuarta Sala Penal del Distrito Nacional, presidida por el juez Franny González Castillo, continuará con la presentación de pruebas y testimonios a partir de las 9:00 de la mañana.
Uno de los puntos expuestos durante la audiencia fue el conocimiento que, según la parte querellante, tenían los propietarios sobre las condiciones del establecimiento. El abogado Luis Custodio sostuvo al salir del tribunal que las evidencias presentadas apuntan a que los responsables del negocio estaban al tanto de problemas que se manifestaban en el techo.
Entre los elementos citados figura una comunicación atribuida a Maribel Espaillat antes de la tragedia, en la que habría descrito el estado del establecimiento como “todo desbaratado”. Custodio explicó que esa expresión estaría relacionada con la presencia persistente de agua dentro del local, incluso después de varios días sin lluvias y con el sistema de aire acondicionado apagado.
La discusión sobre las condiciones previas al desplome se suma a los hallazgos técnicos expuestos en jornadas anteriores. Tres peritos del Ministerio Público señalaron que, de acuerdo con sus análisis, el techo perdió capacidad para soportar las cargas acumuladas sobre su estructura.
La tesis presentada por esos especialistas apunta a una incorporación progresiva de elementos como capas de fino, tinacos de agua, casetas, equipos de climatización y sistemas utilizados para sonido e iluminación. La acumulación de esos componentes habría incrementado el peso soportado por la estructura hasta superar su capacidad resistente, según la acusación.
El juicio busca establecer las responsabilidades penales derivadas del derrumbe ocurrido la madrugada del 8 de abril de 2025, cuando cientos de personas se encontraban en el Jet Set durante una presentación del merenguero Rubby Pérez. El colapso provocó la muerte de 236 personas y dejó más de 180 heridas.
Rubby Pérez fue una de las víctimas de la tragedia, al igual que el exjugador de Grandes Ligas Octavio Dotel, el diseñador Martín Polanco y un hijo del actual ministro de Obras Públicas, Eduardo Estrella. Entre los fallecidos también hubo ciudadanos de Venezuela, Francia, Haití, Colombia, Costa Rica, Italia y Kenia, además de personas con doble nacionalidad dominicana y española.
La calificación jurídica que enfrenta a los hermanos Espaillat es la de homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias. La madre de Nelsy Cruz, gobernadora de Montecristi fallecida en el derrumbe, ha reclamado públicamente que el caso sea procesado bajo una figura penal más grave, al considerar que existía conocimiento previo de los problemas del establecimiento.
El planteamiento de la parte querellante contrasta con la posición que han sostenido los acusados y su defensa sobre las causas del desplome. El proceso deberá continuar con la confrontación de las pruebas presentadas por las distintas partes antes de que el tribunal determine las responsabilidades que correspondan.
La próxima audiencia permitirá ampliar el examen de los testimonios y documentos incorporados al juicio, en un proceso que busca establecer qué ocurrió con la estructura del establecimiento y si las condiciones que precedieron al colapso podían haber sido advertidas y atendidas antes de la tragedia.








