En República Dominicana, la disponibilidad de ciertos tipos de sangre para transfusiones es un desafío constante, especialmente para los pacientes que requieren sangre O- y A-. Estos tipos de sangre son particularmente escasos y difíciles de conseguir, lo que complica el tratamiento de emergencias médicas y otras necesidades críticas.
Los tipos de sangre negativos, como el O- y el A-, son menos comunes, con solo el 15% de la población siendo Rh negativa. Según el Dr. Pedro Sing, director del Hemocentro Nacional, la mayoría de las personas en el país son Rh positivas, lo que agrava la escasez de sangre negativa. «La sangre más común en nuestra población es la O+, seguida de la A+. Los tipos negativos, como A-, O-, B- y AB-, son mucho menos frecuentes, siendo el AB- solo un 1% a nivel mundial,» explicó Sing.
El Dr. Sócrates Sosa, exdirector de Bancos de Sangre, también destacó la falta de una cultura sólida de donación de sangre en el país. «Incluso la sangre más común, como la O+, puede escasear. Es necesario fomentar una cultura de donación voluntaria y una planificación adecuada para dirigir las colectas hacia los grupos más necesitados,» señaló Sosa.
Ambos especialistas coinciden en la necesidad de campañas permanentes de promoción de donación voluntaria de sangre. «Debemos tener una tasa de alrededor de 12 donaciones por cada mil personas, pero actualmente estamos cerca de 4,» indicó Sing. Además, Sosa sugirió realizar campañas dirigidas a los grupos sanguíneos más escasos y no esperar hasta que surja la necesidad.
El testimonio de una familia que buscaba sangre A- para un pariente con anemia severa ilustra la gravedad del problema. Encontrar sangre A- fue una odisea, especialmente durante el fin de semana, y solo se resolvió después de múltiples llamadas y visitas a diversos bancos de sangre.
La situación resalta la necesidad urgente de mejorar la identificación de donantes y asegurar un suministro adecuado de sangre para todos los que la necesiten.








