CIUDAD DE MÉXICO.- Kimi Antonelli conquistó el campeonato mundial de Fórmula 1 con Mercedes y devolvió a Italia un título de pilotos después de 73 años, en una temporada que también dejó una paradoja para el automovilismo del país: Ferrari, su escudería más emblemática, cumple 19 años consecutivos sin coronar a uno de sus corredores.
El contraste adquirió mayor relevancia por un episodio ocurrido en 2017, cuando Antonelli tenía apenas 11 años y Ferrari decidió no incorporarlo a su programa de desarrollo de jóvenes pilotos.
Mercedes terminó apostando por el italiano, acompañándolo desde sus primeras etapas en el karting hasta convertirlo en campeón mundial.
La celebración también encontró eco en la prensa deportiva italiana. La Gazzetta dello Sport publicó una referencia irónica que atribuía el éxito del piloto a su talento, al rendimiento de su monoplaza y al hecho de no haber competido para Ferrari.
Mercedes apostó por Antonelli pese a las dudas de sus patrocinadores
El director de Mercedes, Toto Wolff, recordó durante las celebraciones en México sus primeros encuentros con Antonelli, cuando el futuro campeón apenas comenzaba a destacar en las categorías juveniles.
Los motivos exactos por los que Ferrari no incorporó al piloto siguen siendo objeto de versiones diferentes. Sin embargo, antiguos integrantes de la escudería italiana han señalado que entonces lo consideraron demasiado joven para ingresar a su estructura de formación.
Wolff y Mercedes tomaron otro camino.
La oportunidad definitiva llegó en 2025, cuando Lewis Hamilton abandonó Mercedes para incorporarse a Ferrari, dejando disponible uno de los asientos más importantes de la parrilla.
La escudería alemana decidió confiar en Antonelli, pese a su limitada experiencia en la máxima categoría.
Wolff describió posteriormente la decisión como un riesgo calculado y reveló que dos patrocinadores abandonaron Mercedes debido a las dudas sobre la contratación del joven italiano.
De una temporada sin victorias a cinco triunfos decisivos
El primer año de Antonelli en Fórmula 1 estuvo marcado por resultados irregulares y la ausencia de victorias, una situación que llegó a provocar dudas en el propio piloto sobre su rendimiento.
Sin embargo, su evolución durante 2026 cambió las expectativas.
Una victoria en el Gran Premio de China, disputado en marzo, marcó el comienzo de una secuencia de cinco triunfos que lo posicionó como el principal aspirante al campeonato dentro de Mercedes.
Antonelli terminó superando en la lucha por el título a su compañero George Russell, quien contaba con mayor experiencia en la categoría.
Su consagración también reforzó la importancia de los programas de desarrollo juvenil en la Fórmula 1, en un momento en que varias escuderías buscan identificar talentos a edades cada vez más tempranas.
Entre los movimientos recientes destaca la incorporación de Gwen Lagrue, figura vinculada al desarrollo de Antonelli en Mercedes, a la estructura de Red Bull.
Esta última organización también fichó al hijo de 11 años de Kimi Räikkönen, quien continúa siendo el último piloto que conquistó un campeonato mundial con Ferrari, en 2007.
Ferrari enfrenta nuevas tensiones entre Hamilton y Leclerc
Mientras Mercedes celebraba el campeonato, Ferrari terminó su participación en México en medio de desacuerdos entre sus pilotos.
Un incidente durante la primera vuelta entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc provocó que el británico descendiera hasta la tercera posición y que su compañero recibiera una sanción.
Hamilton expresó su inconformidad tras la carrera, al considerar que el enfrentamiento interno perjudicó las posibilidades de conseguir un mejor resultado para la escudería.
El siete veces campeón mundial sostuvo que Ferrari había desperdiciado puntos importantes y reclamó cambios en la manera en que sus pilotos compiten entre sí.
La situación añadió presión a un proyecto que había generado grandes expectativas con la llegada de Hamilton.
Su contratación buscaba devolver a Ferrari a la cima de la Fórmula 1, pero el británico acumula una sola victoria en sus dos temporadas con el equipo italiano, según el balance presentado.
La estrategia de Ferrari: grandes campeones antes que talento nacional
La historia reciente de Ferrari contrasta con el modelo de formación que permitió a Mercedes desarrollar a Antonelli.
Durante décadas, la escudería de Maranello ha priorizado la contratación de pilotos internacionales de trayectoria consolidada, una estrategia que alcanzó su mayor éxito con los cinco campeonatos consecutivos de Michael Schumacher durante la década de 2000.
La figura del alemán también influyó en Hamilton, quien ha reconocido que sus recuerdos de infancia viendo competir a Schumacher con Ferrari contribuyeron a su decisión de vestir de rojo.
No obstante, la incorporación de campeones mundiales no siempre se ha traducido en nuevos títulos para la escudería.
Alain Prost, Fernando Alonso y Sebastian Vettel, ganadores de diez campeonatos mundiales entre los tres, acumularon conjuntamente 13 temporadas con Ferrari sin conseguir otro título de pilotos.
La limitada presencia de corredores italianos también forma parte de la historia de la organización.
Después de varios accidentes mortales protagonizados por pilotos italianos durante los primeros años de la Fórmula 1, su fundador, Enzo Ferrari, dejó de favorecer la contratación de talentos nacionales.
En el último medio siglo, Michele Alboreto figura como el único italiano que disputó una temporada completa con la escudería.
Un campeón italiano que cambia el protagonismo de Ferrari
El éxito de Antonelli introduce una nueva referencia para los aficionados italianos, históricamente identificados con Ferrari independientemente de la nacionalidad de sus pilotos.
Ahora, el país celebra a un campeón propio que alcanzó la cima con Mercedes, precisamente la organización que decidió respaldarlo cuando todavía era un niño.
Para Ferrari, el resultado representa otro año sin conquistar el campeonato de pilotos, mientras su apuesta por Hamilton continúa sin producir el título esperado.
La trayectoria de Antonelli deja así dos historias paralelas: la de Mercedes, que convirtió una inversión temprana en un campeonato mundial, y la de Ferrari, que sigue intentando recuperar el éxito que consiguió por última vez con Räikkönen en 2007.








