La actriz australiana Nicole Kidman solicitó oficialmente el divorcio de su esposo, el cantante de country Keith Urban, luego de casi dos décadas de matrimonio. La petición fue presentada en un tribunal de Nashville, donde se alega que la pareja enfrenta “dificultades matrimoniales y diferencias irreconciliables”. Con esta decisión, llega a su fin una de las relaciones más reconocidas de Hollywood, que inició en 2005 y que se convirtió en referencia de estabilidad en la industria.
Kidman y Urban se casaron en 2006 en una ceremonia en Australia y, a lo largo de su relación, superaron momentos difíciles como el ingreso del artista a un centro de rehabilitación poco después de la boda. Pese a esos desafíos, ambos lograron mantener su unión y formar una familia con dos hijas: Sunday Rose y Faith Margaret. En varias entrevistas, la actriz había destacado el apoyo incondicional de su esposo en etapas personales muy duras, lo que reforzó la imagen de solidez de la pareja.
No obstante, en los últimos meses comenzaron a circular rumores de distanciamiento, confirmados ahora con la solicitud de divorcio. Según allegados, Urban se habría mudado a una nueva residencia en Nashville, mientras Kidman se centra en el cuidado de sus hijas adolescentes. La noticia marca el cierre de un capítulo importante en la vida de ambos artistas, que por años compartieron con el público momentos de complicidad y apoyo mutuo.








