El debate en torno a la testosterona y su uso ha generado polémica, especialmente en relación con la salud cardiovascular y el riesgo de cáncer de próstata.
La testosterona desempeña un papel vital en la salud y el bienestar, tanto en hombres como en mujeres. En los hombres, la disminución de los niveles de testosterona, conocida como andropausia o hipogonadismo relacionado con la edad, ocurre gradualmente a partir de los 35-40 años, con una disminución anual del 1-2%. Este proceso puede tener efectos secundarios a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, sobrepeso y pérdida de masa muscular.
A pesar de la importancia de la testosterona, solo entre el 20-30% de los pacientes con deficiencia de esta hormona y síntomas asociados reciben terapia de reemplazo, según datos de la Asociación Francesa de Urología.
Recientemente, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine ha arrojado luz sobre la controversia. Este estudio reveló que en hombres con bajos niveles de testosterona y enfermedades cardiovasculares preexistentes, como la diabetes, el tratamiento con testosterona no aumentó el riesgo de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Además, no se encontró un aumento en el riesgo de cáncer de próstata en este grupo de pacientes.
Es esencial que los pacientes busquen ayuda profesional si sospechan de una deficiencia de testosterona. La terapia de reemplazo hormonal, cuando se indica y se administra correctamente, puede mejorar significativamente la calidad de vida en aspectos como la fatiga, el estado de ánimo y la función sexual.
Ante cualquier duda, se recomienda visitar a un urólogo para obtener orientación adecuada sobre el uso de la testosterona y sus beneficios.








