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Trump enfrenta elecciones decisivas para el control del Congreso y los últimos dos años de su presidencia

WASHINGTON.- Las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre definirán qué partido controlará el Congreso de Estados Unidos durante los dos últimos años del segundo mandato de Donald Trump, en una contienda marcada por el descontento económico, la guerra con Irán y el debate sobre la capacidad del presidente para mantener su agenda política.

Aunque Trump no figura entre los candidatos, ha colocado su gestión en el centro de la campaña republicana y ha pedido a sus simpatizantes que participen en las votaciones con la misma determinación que mostrarían si él estuviera en la papeleta.

El Partido Republicano llega a los comicios con mayorías ajustadas en ambas cámaras, mientras los demócratas buscan recuperar espacios legislativos que les permitan ejercer un mayor control sobre las decisiones de la Casa Blanca.

El costo de la vida domina el malestar electoral

La preocupación por el aumento de los precios, especialmente de la gasolina, se ha convertido en uno de los principales temas de la campaña, junto con las críticas a la intervención militar estadounidense en Irán.

Estos asuntos coinciden con un período de baja popularidad presidencial. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada el 19 de octubre situó la aprobación de Trump en un 31 %, el nivel más bajo registrado durante sus dos presidencias.

Una medición posterior, concluida el 26 de octubre, reflejó una ligera recuperación hasta el 32 %, aunque mantuvo un escenario de desaprobación mayoritaria.

Ese último sondeo también encontró que el 47 % de los votantes registrados consultados prefería a los demócratas para el Congreso, frente al 36 % que respaldaba a los republicanos.

Sin embargo, los resultados de las encuestas nacionales no determinan por sí solos la distribución de escaños, que depende de las contiendas individuales en cada estado y distrito electoral.

La Cámara de Representantes concentra una de las principales disputas

La estrecha diferencia entre republicanos y demócratas en la Cámara Baja convierte un número reducido de distritos en decisivo para definir la mayoría legislativa.

Según los datos recogidos en el análisis electoral, la composición de referencia era de 219 representantes republicanos y 214 demócratas.

Una eventual mayoría demócrata permitiría a la oposición dirigir comisiones parlamentarias, impulsar investigaciones sobre la administración y dificultar la aprobación de iniciativas legislativas promovidas por Trump.

También podría abrir la posibilidad de nuevos procedimientos de juicio político contra el presidente, quien ya enfrentó dos durante su primera administración.

No obstante, una eventual destitución requeriría una mayoría de dos tercios en el Senado, una condición considerablemente más exigente que la necesaria para aprobar una acusación en la Cámara de Representantes.

El Senado también puede modificar el equilibrio de poder

El control del Senado constituye otro elemento fundamental de las elecciones, debido a sus atribuciones en la confirmación de altos funcionarios, integrantes del gabinete y magistrados del Tribunal Supremo.

Los republicanos cuentan con una mayoría de 53 escaños frente a 47 de los demócratas, incluidos los independientes que se alinean con estos últimos.

A diferencia de la Cámara de Representantes, donde se renueva la totalidad de los puestos, en el Senado solo se someten a elección aproximadamente un tercio de los escaños.

Para cambiar la mayoría, los demócratas necesitarían conservar sus posiciones actuales y obtener al menos cuatro escaños adicionales, según la composición legislativa presentada.

El resultado de esas contiendas determinará qué margen de actuación tendrá la Casa Blanca para conseguir la aprobación de nombramientos y otras decisiones que requieren intervención del Senado.

Trump intensifica su campaña en estados republicanos

En la etapa final de la campaña, el mandatario ha multiplicado sus actos públicos en estados donde los republicanos enfrentan competencias más disputadas de lo habitual.

Entre los territorios incluidos en su recorrido figuran Texas, Ohio, Iowa, Kansas, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

La estrategia busca movilizar a los votantes republicanos y sostener el respaldo a los candidatos del partido en un contexto de cuestionamientos sobre el desempeño económico del Gobierno.

En septiembre, Trump llegó a plantear la entrega de 5,000 dólares a cada ciudadano si los republicanos conservaban el control de ambas cámaras, una propuesta que dirigentes de la oposición calificaron de intento de obtener apoyo electoral mediante incentivos económicos.

La campaña también se desarrolla bajo un antecedente histórico: los partidos de los presidentes estadounidenses suelen perder representación legislativa durante las elecciones de medio mandato, como ocurrió con los republicanos en la primera presidencia de Trump.

Las elecciones también abren el debate sobre 2028

Más allá de la distribución inmediata de poder en Washington, los resultados legislativos podrían influir en la reorganización interna del Partido Republicano de cara a las presidenciales de 2028.

Entre las figuras mencionadas dentro del debate sucesorio aparecen el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, aunque todavía no se ha definido una candidatura para esos comicios.

Trump, impedido constitucionalmente de presentarse a un tercer mandato presidencial, concluirá su actual período el 20 de enero de 2029.

Una pérdida de mayorías legislativas podría reducir su capacidad para aprobar nuevas leyes y aumentar la supervisión parlamentaria de su administración, sin eliminar las atribuciones constitucionales que corresponden a la Presidencia.

De esta manera, la votación del martes no solo determinará la composición del próximo Congreso, sino también las condiciones políticas bajo las cuales Trump ejercerá los dos años restantes de su mandato.

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