El último grupo de unos 150 policías kenianos abandonó Haití, marcando el cierre de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) y dando paso a una nueva estrategia internacional para enfrentar la crisis en ese país. La salida se produjo desde Puerto Príncipe con destino a Nairobi, tras la visita del ministro del Interior de Kenia, Kipchumba Murkomen, acompañado de altos mandos policiales.
Con este retiro, se inicia la transición hacia la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, que será liderada por tropas de Chad. Esta nueva misión busca contener la violencia de las bandas armadas que dominan gran parte de la capital haitiana, Puerto Príncipe, y otras zonas del país, en medio de una crisis de seguridad que ha provocado desplazamientos masivos y miles de muertes.
A pesar del despliegue internacional, la MSS enfrentó limitaciones por falta de recursos y personal, sin lograr recuperar territorios controlados por pandillas. Según datos de organismos internacionales, la violencia ha dejado más de 5,500 fallecidos en menos de un año y ha obligado a más de un millón de personas a desplazarse, reflejando la magnitud de la crisis que continúa afectando a Haití.








