A dos décadas de la reforma procesal penal, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, presentó una visión renovada del sistema judicial dominicano: una justicia “al día”, accesible, transparente y con cero mora. El modelo que plantea busca no solo rapidez en los procesos, sino también una transformación profunda que permita la reinserción social de quienes atraviesan el sistema penal. Destacó avances importantes en la Suprema Corte, donde el 81% de los casos penales se resuelven en menos de tres meses, aunque reconoció que aún persisten desafíos en tribunales del resto del país.
Molina subrayó que, a pesar de contar con un Código Procesal Penal innovador en su momento, el sistema actual necesita ser más técnico y humano. Un aspecto crítico es la baja tasa de acuerdos en los procesos penales: menos del 13% en República Dominicana, muy por debajo de países como Estados Unidos, Argentina o Costa Rica. Para enfrentar esto, propuso cambios en las audiencias preliminares y la creación de una oficina de apoyo a la justicia penal, con el fin de hacer más eficiente el manejo de los casos.
La digitalización también ocupa un lugar central en esta transformación. Molina informó que todos los documentos se gestionan y firman electrónicamente, y que ya se han implementado sistemas digitales en varias jurisdicciones del país. La meta es establecer una interoperabilidad total entre los actores del sistema, facilitando el acceso a la justicia y reduciendo los tiempos procesales. La propuesta apunta a una justicia moderna, eficiente y centrada en el ser humano, adaptada a los desafíos del siglo XXI.








