Clima

¿Representa Cristóbal una amenaza? Esto se sabe sobre la nueva tormenta del Atlántico

La tormenta tropical Cristóbal se formó este miércoles en el Atlántico, aunque por su ubicación y trayectoria actual no representa una amenaza inmediata para zonas costeras. El sistema se desplaza rápidamente hacia el este y el Centro Nacional de Huracanes (NHC) prevé que pierda sus características tropicales antes de alcanzar tierra.

Con vientos máximos sostenidos de 75 kilómetros por hora, Cristóbal se encontraba a unos 1,420 kilómetros de las islas Azores en el boletín emitido a las 11:00 de la mañana, hora del este de Estados Unidos. El fenómeno avanzaba hacia el este a una velocidad aproximada de 41 kilómetros por hora.

La distancia que separa al sistema de cualquier territorio habitado llevó al NHC a mantenerlo sin alertas o advertencias para zonas terrestres. El organismo estadounidense, con sede en Miami, vigila su evolución debido a que las condiciones atmosféricas podrían provocar su debilitamiento durante las próximas horas.

El desarrollo de Cristóbal ocurre en una temporada que hasta ahora acumula tres tormentas con nombre. Arthur abrió la lista el 17 de junio frente a Texas, donde generó fuertes lluvias e inundaciones, mientras Bertha se formó posteriormente en el golfo de México y produjo precipitaciones en estados del sur estadounidense.

La actividad prevista para este año también ha sido objeto de ajustes. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) redujo en julio su proyección y estimó la formación de nueve tormentas con nombre, una cifra inferior al promedio histórico, en un escenario influido por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

Además de Cristóbal, el NHC mantiene bajo observación otros dos sistemas en la cuenca atlántica, uno de ellos con una probabilidad elevada de convertirse en ciclón durante los próximos días. La vigilancia se mantiene mientras avanza una temporada que oficialmente se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre.

Por ahora, la trayectoria de Cristóbal lo mantiene alejado del Caribe y de las principales zonas costeras, por lo que el fenómeno no supone una amenaza directa para República Dominicana. Su evolución dependerá de las condiciones atmosféricas que encuentre durante su desplazamiento hacia el este.

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