La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán quedó oficialmente rota este miércoles después de que el presidente Donald Trump anunciara una nueva ofensiva militar contra Teherán y asegurara que su país responderá con fuerza a los recientes ataques registrados en el estratégico estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo.
Durante su participación en la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, Trump afirmó que el alto al fuego ya no tiene vigencia y cuestionó la utilidad de mantener negociaciones con el gobierno iraní. Horas más tarde endureció aún más su discurso al advertir que esa misma noche Estados Unidos lanzaría una respuesta militar contundente, declaraciones que coincidieron con un repunte inmediato de los mercados energéticos y un aumento cercano al 6 % en el precio del crudo Brent.
El deterioro de la situación ocurre después de varios incidentes atribuidos a Irán contra embarcaciones comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz. Washington sostiene que esas acciones pusieron en riesgo la seguridad del comercio internacional y justificaron una operación militar contra más de 80 objetivos iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, radares costeros y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria. El mando militar estadounidense aseguró que la ofensiva busca reducir la capacidad de Teherán para afectar la navegación en esa ruta marítima.
Las autoridades iraníes respondieron con ataques dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, mientras medios oficiales reportaron explosiones en distintos puntos del sur del país, incluyendo áreas cercanas a Bandar Abás, Qeshm, Sirik y Bushehr, donde se encuentra la única planta nuclear civil iraní. Además, la Guardia Revolucionaria confirmó la muerte de uno de sus integrantes durante los bombardeos.
El nuevo episodio agrava un conflicto que mantiene en alerta a la comunidad internacional por sus posibles repercusiones económicas y de seguridad. Países mediadores como Catar insistieron en retomar el diálogo para evitar una escalada mayor, mientras Kuwait condenó los ataques iraníes y advirtió que dificultan los esfuerzos diplomáticos. La Organización Marítima Internacional (OMI) informó, por su parte, que alrededor de 6,000 marinos permanecen afectados por la crisis en el Golfo y expresó preocupación por el impacto que la reanudación de las hostilidades puede tener sobre el transporte marítimo y el suministro mundial de hidrocarburos.








