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Nueva escalada militar: Washington golpea decenas de instalaciones iraníes y Trump amenaza con una respuesta mayor

La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán sufrió un nuevo revés este miércoles, cuando las fuerzas estadounidenses ejecutaron una segunda jornada consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní, profundizando una escalada que vuelve a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la tensión internacional y reaviva la preocupación por la estabilidad de una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que la operación alcanzó alrededor de 90 objetivos militares distribuidos a lo largo de la costa iraní, entre ellos sistemas de defensa antiaérea, instalaciones de vigilancia costera, depósitos de misiles y drones, infraestructura logística y capacidades navales. Según Washington, la ofensiva buscó reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, después de que Teherán fuera responsabilizado por ataques contra tres embarcaciones mercantes que transitaban por esa vía marítima.

La nueva ofensiva se produjo apenas un día después de otra serie de ataques estadounidenses en los que fueron alcanzados cerca de 80 objetivos militares, incluidos más de 60 botes rápidos pertenecientes al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Las autoridades estadounidenses sostienen que ambas operaciones forman parte de una respuesta militar destinada a imponer costos a Irán tras considerar que violó el acuerdo de alto el fuego alcanzado semanas atrás.

El presidente Donald Trump respaldó públicamente la operación y aseguró que los bombardeos constituyen una represalia directa por los ataques iraníes contra embarcaciones comerciales ocurridos el martes. A través de Truth Social, advirtió que cualquier nueva agresión contra el tráfico marítimo provocará una respuesta estadounidense de mayor intensidad, elevando el tono de las advertencias entre ambos gobiernos.

Desde Teherán, las autoridades rechazaron la justificación de Washington y calificaron los bombardeos como una violación del acuerdo de alto el fuego permanente suscrito el 17 de junio. Horas más tarde, la Guardia Revolucionaria anunció ataques contra bases estadounidenses ubicadas en países del Golfo Pérsico mediante el empleo de misiles y drones, en una acción que evidenció el rápido deterioro del entendimiento alcanzado entre ambas partes.

El recrudecimiento del conflicto también vuelve a poner el foco sobre el estrecho de Ormuz, corredor por el que transita una parte significativa del petróleo y del gas natural comercializados por vía marítima a nivel mundial. Cualquier alteración en la seguridad de esta ruta suele generar preocupación en los mercados energéticos y entre los principales socios comerciales de la región, mientras la comunidad internacional mantiene los llamados a contener una escalada que amenaza con extenderse más allá del Golfo Pérsico.

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